Limpieza de campanas y ductos
La grasa acumulada dentro de una campana y su ducto es material combustible ubicado justo encima de una fuente de calor. La limpieza periódica no es un tema de higiene: es el principal control de riesgo de incendio de una cocina profesional.
Qué pasa cuando no se limpia
- Riesgo de incendio. Una llamarada en una freidora o una parrilla puede prender la grasa depositada en el ducto, y desde ahí el fuego viaja por toda la instalación.
- Pérdida de extracción. Los filtros saturados y el ducto con sección reducida por la grasa aumentan la pérdida de carga. La campana capta menos aunque el extractor esté funcionando.
- Mayor consumo eléctrico. El extractor trabaja forzado para mover el mismo caudal.
- Olores. La grasa rancia dentro del ducto genera olor que vuelve al local.
- Desgaste del equipo. El rodete engrasado se desbalancea, vibra y castiga los rodamientos.
- Observaciones sanitarias. Es uno de los puntos que revisa la autoridad en una fiscalización.
Qué incluye el servicio
- Desmontaje y lavado de filtros con desengrasante industrial
- Limpieza interior de la campana, con eliminación de la grasa adherida
- Limpieza del canal de recolección y vaciado del depósito de grasas
- Limpieza de los tramos de ducto accesibles por los registros
- Limpieza del extractor, incluidos álabes y carcasa
- Verificación de motores, controles y tensión de correas si corresponde
- Lubricación de rodamientos
- Revisión de conexiones eléctricas
- Inspección de dampers cortafuego: que el mecanismo no esté trabado por grasa
- Informe técnico del estado del sistema
Si el ducto no tiene registros de inspección, no se puede limpiar por dentro. Es un problema de diseño que arrastran muchas instalaciones antiguas. Lo evaluamos en la visita y proponemos dónde abrirlos.
Con qué frecuencia
No existe un intervalo único: depende del tipo de cocción y de las horas de uso. Una cocina con freidora o parrilla en servicio diario acumula grasa mucho más rápido que una que trabaja con hornos y cocción al vapor.
- Filtros: lavado frecuente, a cargo del propio personal de cocina
- Campana y canal: limpieza profunda periódica
- Ductos y extractor: intervención programada, con la frecuencia que defina el uso real
La primera visita sirve justamente para calibrar esa frecuencia: según cuánta grasa haya acumulado el sistema, se define el intervalo del plan.
Mantención programada
Para cocinas de alto uso conviene un plan con visitas agendadas en vez de llamar cuando ya hay un problema. El plan incluye las intervenciones en fechas acordadas, coordinadas en horarios de menor actividad o días de cierre, y un informe del estado del sistema después de cada visita. Eso permite anticipar el recambio de piezas antes de que fallen en medio del servicio.
Cómo es una intervención en terreno
El trabajo no consiste en pasar un paño. Una limpieza profunda sigue una secuencia que asegura que la grasa salga del sistema en vez de quedar redistribuida dentro de él.
- Protección del área. Se cubren equipos de cocción, mesones y pisos antes de abrir nada. El desprendimiento de grasa ensucia todo lo que esté debajo.
- Desmontaje de filtros. Se retiran y se ponen a remojo con desengrasante mientras se trabaja el resto.
- Interior de la campana. Aplicación del desengrasante, tiempo de acción y retiro mecánico de la grasa adherida, incluidas las esquinas y el perímetro del canal.
- Canal y depósito. Vaciado, lavado y verificación de que la pendiente escurra correctamente.
- Ducto por registros. Se abre cada registro disponible y se limpia el tramo accesible desde ambos lados.
- Extractor. Limpieza del rodete y de la carcasa, revisión de rodamientos y de correas si las tiene.
- Verificación. Puesta en marcha y comprobación de que el sistema recuperó capacidad de captación.
- Informe. Registro de lo intervenido, del estado encontrado y de las observaciones detectadas.
Señales de que ya toca limpiar
No hace falta esperar la fecha del plan si aparecen estas señales:
- El humo tarda en subir o se queda flotando sobre la línea de cocción
- Los filtros gotean o tienen grasa visible acumulada
- Hay olor a grasa rancia en el local, sobre todo al encender la extracción
- El extractor hace un ruido nuevo o vibra
- Aparecen gotas de grasa en el cielo o en superficies cercanas a la campana
- El consumo eléctrico del extractor subió sin cambios en la operación
Qué mira una fiscalización
La autoridad sanitaria no evalúa solo que el sistema exista: evalúa su estado. Grasa acumulada visible en la campana, en los filtros o en el ducto es observación directa, igual que la ausencia de registros que permitan limpiarlo. Tener un régimen de mantención documentado, con informes de cada visita, es la forma práctica de acreditar que el sistema se mantiene.
Cada cuánto hay que limpiar
La frecuencia la define el tipo de cocción, no el calendario. Los filtros se lavan semanalmente en cualquier cocina. La campana se desengrasa mensualmente. El ducto y el extractor requieren limpieza profunda entre una y dos veces al año: dos veces en cocinas con freidora o parrilla a carbón, una vez en cocinas de horno, vapor y cocción húmeda.
Frecuencia según el tipo de cocina
- Parrilla a carbón o leña, freidora de uso intensivo: ducto y extractor cada 6 meses. Es la operación que más deposita.
- Restaurante con plancha y freidora: cada 8 a 12 meses.
- Casino o cocina institucional: cada 12 meses, con revisión de filtros mensual por el volumen de servicio.
- Panadería, pastelería, cocina de vapor: cada 12 meses. Poca grasa, pero sí depósito de harina y condensado.
Qué incluye una limpieza profunda
Una limpieza que solo abarca la campana no resuelve el problema, porque la grasa que importa está dentro del ducto y en la turbina. El alcance completo es:
- Filtros: desmontaje, desengrase por inmersión, enjuague y revisión de placas. Se reemplazan los que estén deformados o perforados.
- Cuerpo de campana: desengrase de superficies interiores, canaleta perimetral y recipiente de grasa.
- Ducto: limpieza interior en todo el desarrollo, usando las tapas de registro. Si el ducto no tiene registros, se instalan: sin ellos es imposible verificar el interior.
- Extractor: desmontaje de la turbina, desengrase del rodete y de la voluta, revisión de rodamientos y del tensado de correas cuando corresponde.
- Verificación final: medición de caudal con anemómetro para confirmar que el sistema recuperó su capacidad.
Esa última medición es lo que separa una limpieza de una constancia de limpieza. Sin caudal medido antes y después no hay forma de saber si el trabajo sirvió.
Qué determina el precio
No entregamos un precio único porque el trabajo varía mucho entre instalaciones. Estos son los factores que lo mueven, en orden de peso:
- Metros lineales de ducto y cuántas curvas tiene el recorrido.
- Accesibilidad: un extractor en azotea con escala fija no cuesta lo mismo que uno que requiere andamio o elevador.
- Estado de acumulación: un sistema con dos años sin mantención exige varias pasadas y a veces desmontaje de tramos.
- Existencia de registros de inspección en el ducto. Si no los hay, hay que instalarlos.
- Horario: los trabajos nocturnos o en día de cierre, que es lo habitual para no detener el servicio, tienen un costo distinto.
Para cotizar necesitamos los metros de ducto, la ubicación del extractor y cuándo fue la última limpieza. Con esos tres datos entregamos un valor firme, no un rango.
Señales de que la limpieza está atrasada
La señal más clara es que la campana empieza a devolver humo al ambiente aunque el extractor funcione normal. Le siguen el olor persistente en el salón, el goteo de grasa condensada desde la campana o las uniones del ducto, y un aumento del ruido del extractor, que trabaja forzado contra un ducto con menos área de paso.
Cuando aparece cualquiera de estas señales, el sistema ya perdió una parte importante de su caudal. Medir es la única forma de saber cuánto.
Por qué importa más allá de la sanidad
La grasa acumulada en el ducto es combustible. Un incendio de cocina que llega al ducto se propaga por todo el desarrollo y alcanza zonas del edificio que están fuera del recinto de la cocina. Es la razón por la que la mantención periódica del ducto no es un tema de higiene sino de seguridad, y por la que los seguros suelen pedir respaldo de las limpiezas realizadas.
Si tu instalación no tiene damper corta fuego, vale la pena evaluarlo junto con la limpieza: es el elemento que corta el paso del fuego por el ducto.
Galería: limpieza de campanas y ductos



Limpieza de campana, desmontaje de filtros y trabajo con equipo de protección.
Preguntas frecuentes
¿Hay que cerrar la cocina?
No necesariamente. El trabajo se planifica en horarios de menor actividad o en días de cierre. Lo coordinamos con anticipación.
¿Entregan certificado o informe?
Entregamos un informe técnico con el estado del sistema, lo intervenido y las observaciones detectadas.
¿Limpian sistemas instalados por otro proveedor?
Sí. Evaluamos el sistema existente y proponemos el plan que corresponda, independiente de quién lo haya instalado.
¿Qué pasa si el ducto no tiene registros?
Se evalúa dónde abrirlos. Sin registros no hay forma de limpiar el interior, y ese es justamente el tramo de mayor riesgo.
¿Cada cuánto conviene contratar el servicio?
Se define con la primera visita, según la grasa acumulada y el tipo de cocción. En cocinas con fritura o parrilla la frecuencia es bastante más alta que en el resto.
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